Declaración de Kyoto de los
Pueblos Indígenas sobre el Agua
Tercer Foro Mundial del Agua, Kyoto,
Japón, 18 de Marzo 2003
Nuestra relación con el agua
1. Nosotros, los Pueblos Indígenas
de todas las partes del mundo, reunidos aquí, reafirmamos
nuestra relación con la Madre Tierra y nuestra
responsabilidad, ante las generaciones futuras, de levantar nuestras
voces en solidaridad y proclamar la necesidad de proteger el agua.
Nos han puesto en este mundo, a cada uno en su propia tierra y
territorio tradicional sagrado, para cuidar toda la creación y
el agua.
2. Reconocemos, honramos y respetamos
el agua como un elemento sagrado que sostiene toda la vida. Nuestros
conocimientos, leyes y formas de vida tradicionales nos enseñan
a ser responsables, cuidando este obsequio sagrado que conecta toda
la vida.
3. La relación que tenemos con
nuestras tierras, territorios y el agua constituye la base física,
cultural y espiritual de nuestra existencia. Esta relación con
nuestra Madre Tierra nos obliga a conservar nuestra agua dulce y
mares para la supervivencia de las generaciones del presente y del
futuro. Asumimos nuestro rol como guardianes, con derechos y
responsabilidades, que defienden y garantizan la protección,
disponibilidad y pureza del agua. Nos unimos para respetar e
implementar nuestros conocimientos y leyes tradicionales; y ejercer
nuestro derecho a la libre determinación para preservar el
agua y la vida.
Condición de nuestras aguas
4. Los ecosistemas del mundo sufren
cambios y crisis cada vez más alarmantes. Nuestra generación
es testigo de la contaminación de nuestras aguas con productos
químicos, plaguicidas, deshechos biológicos,
enfermedades, elementos radioactivos y el vertimiento al mar de
desechos de actividades mineras y de los barcos. Advertimos,
asimismo, el agotamiento del agua y la conversión y
utilización de este elemento con fines destructivos, mediante
el desvío de sistemas de agua, la construcción de
represas, la minería y extracción de minerales y la
explotación de aguas subterráneas y de los mantos
acuíferos para objetivos industriales y comerciales.
Observamos un desarrollo económico insostenible de los
recursos y de la industria turística, así como la
transformación de cantidades excesivas de agua en energía.
En las regiones de bosque tropical del sur y del norte, la
deforestación ha provocado la erosión del suelo y la
contaminación termal de nuestras aguas.
5. La quema del petróleo, gas
y carbón, que se conocen colectivamente como combustibles
fósiles, es la fuente principal de los cambios climáticos
provocados por el ser humano. Si no cesan los cambios climáticos,
provocarán un aumento en la frecuencia y severidad de las
tempestades, inundaciones, sequías y carencia del agua.
Mundialmente, los cambios climáticos agudizan la
desertificación, provocan la contaminación y
desaparición de aguas subterráneas y fuentes de agua y
causan la extinción de la flora y fauna, cuyo valor es
incalculable. Muchos países en África sufren sequías
sin precedente. Las comunidades más vulnerables a los cambios
climáticos son los Pueblos Indígenas y las comunidades
locales pobres que habiten en ambientes marginales rurales y urbanos.
Las comunidades de las islas pequeñas enfrentan una amenaza de
ser sumergidas por el incremento del nivel de los océanos.
6. Nuestras aguas son regidas, cada
vez más, por una dominación económica impuesta,
extranjera y colonial, y por acuerdos de comercio y prácticas
comerciales que nos desconectan, como pueblos, del ecosistema. Se
está definiendo el agua como una mercancía y elemento
de propiedad que se puede comprar, vender y comercializar en los
mercados nacionales e internacionales. Estas prácticas
impuestas e inhumanas no respetan el hecho de que toda la vida es
sagrada y que el agua es sagrada.
7. La falta de respeto para el agua,
su utilización indebida y su manejo incorrecto, afecta y
amenaza toda la creación. Sabemos que se está haciendo
caso omiso, violando y menospreciando nuestro derecho a la libre
determinación, nuestra soberanía, nuestros
conocimientos tradicionales y nuestras prácticas de protección
al agua.
8. En todos los territorios indígenas
del mundo, somos testigos de la contaminación y escasez cada
vez más alarmante de las aguas dulces. Nosotros y otras formas
de vida, entre ellas la tierra, los bosques, los animales, los
pájaros, la vida marina y el aire, estamos perdiendo acceso
aceleradamente a nuestras aguas y mares, incluso a los mares. En
estos momentos de escasez, vemos que los gobiernos crean un interés
comercial en el agua, lo cual provoca inequidades en su distribución
e impiden nuestro acceso a este elemento que da la vida.
El derecho al agua y a la libre
determinación
9. Nosotros, los Pueblos Indígenas
tenemos el derecho a la libre determinación. En virtud de lo
mismo, tenemos el derecho al libre ejercicio de la plena autoridad y
control sobre nuestros recursos naturales, lo que incluye el agua.
También nos referimos a nuestro derecho a la soberanía
permanente en relación con todos estos recursos naturales.
10. La libre determinación
para los Pueblos Indígenas significa el derecho de controlar
nuestras instituciones, territorios, recursos, estructuras sociales y
culturas, sin ninguna dominación o interferencia externa.
11. La libre determinación
incluye la práctica de nuestras relaciones culturales y
espirituales con el agua y el ejercicio de nuestra autoridad de
gobernar, usar, gestionar, regular, recuperar, conservar, mejorar y
renovar nuestras fuentes de agua, sin interferencia.
12. De acuerdo con el derecho
internacional, se reconoce que los Pueblos Indígenas tienen el
derecho a:
La libre determinación;
La propiedad, control y gestión
de nuestros territorios y tierras tradicionales y recursos
naturales;
El ejercicio de nuestro derecho
consuetudinario;
Representarnos a través de
nuestras propias instituciones;
Que se requiere el consentimiento
previo, libre e informado al desarrollo en nuestras tierras
A controlar nuestros conocimientos
tradicionales y participar en los beneficios de su uso.
13. Los Estados miembros de las
Naciones Unidas, las organizaciones internacionales de comercio, las
instituciones de financiamiento internacionales y regionales y las
agencias internacionales de cooperación económica
tienen una obligación legal y moral de respetar y cumplir
estos y otros derechos humanos colectivos conexos y libertades
fundamentales. A pesar del reconocimiento internacional y universal
de nuestro papel como guardianes de la Madre Tierra, los gobiernos y
los intereses comerciales a nivel nacional e internacional están
negando y tergiversando sistemáticamente nuestros derechos a
recuperar, administrar, proteger y desarrollar nuestros territorios,
recursos naturales y sistemas acuáticos. Nuestros derechos a
conservar, recrear y transmitir la totalidad de nuestro patrimonio
cultural a las generaciones futuras y nuestro derecho humano de
existir como Pueblos son cada vez más restringidos de manera
alarmante, impedidos indebidamente o negados en su totalidad.
14. Los intereses de los Pueblos
Indígenas sobre el agua y sus usos consuetudinarios tienen que
ser reconocidos por los gobiernos, garantizando que los derechos
indígenas al agua se incluyan en las leyes y políticas
nacionales en materia del agua. Estos derechos cubren tanto la
cantidad y la calidad del agua y se extienden al agua como un
elemento que forma parte de un ambiente sano, con valor cultural y
espiritual. Los intereses y derechos indígenas tienen que ser
respectados en los convenios internacionales sobre el comercio y la
inversión y en todos los planes para los nuevos usos y
asignaciones del agua.
Conocimientos tradicionales
15. Nuestras prácticas
tradicionales son sistemas dinámicamente reglamentados. Se
basan en leyes naturales y espirituales que garantizan el uso
sustentable, mediante un esquema tradicional de conservación
de los recursos. Estos conocimientos milenarios sobre el medio
ambiente, enraizados en el lugar de su aplicación, son
altamente valiosos; su validez y efectividad se han comprobado. No
deberemos permitir que los conocimientos tradicionales milenarios se
debiliten por una dependencia excesiva en los métodos y normas
científicas occidentales, que son relativamente nuevos,
estrechas en su definición y reduccionistas. Apoyamos la
implementación de medidas efectivas que permiten la plena
participación, en igualdad de condiciones, de los Pueblos
Indígenas, para que podamos compartir nuestras experiencias,
conocimientos e inquietudes. La aplicación indiscriminada y
con visión estrecha de las herramientas científicas y
tecnologías modernas ha contribuido a la pérdida y
deterioro del agua.
Consultas
16. Para que recuperemos y
mantengamos la relación con nuestras aguas, debemos tener el
derecho a tomar decisiones acerca del agua, en cada nivel. Conforme a
las normas internacionales de derechos humanos, los gobiernos, las
corporaciones y las organizaciones intergubernamentales están
obligados a consultar y actuar conforme al consentimiento previo,
libre e informado de los Pueblos Indígenas, de una manera
culturalmente apropiada en cualquier actividad de toma de decisiones
y asunto que les pueda concernir. Estas consultas deben llevarse a
cabo con un profundo respeto mutuo, lo que significa que no puede
haber ningún fraude, manipulación o coacción, y
tampoco se puede obligar a la celebración de un acuerdo sobre
el proyecto o medida específica. Las consultas incluyen:
a. Que se realicen bajo
los sistemas y mecanismos propios de las comunidades.
b. Que los
Pueblos Indígenas tengan los medios necesarios para poder
participar plenamente en estas consultas y;
c. Que los Pueblos
Indígenas puedan seguir sus procesos locales y tradicionales
en la toma de las decisiones, lo que incluye la participación
directa de sus autoridades espirituales y ceremoniales, los miembros
individuales y autoridades comunitarias como así también
las personas que ponen en práctica las formas de subsistencia
y cultura tradicional, en el proceso de la consulta y en la expresión
de su consentimiento para el proyecto o medida en particular.
d.
Respeto al derecho de decir no.
e. Pautas éticas para un
resultado transparente y específico.
Plan de Acción
17. Reafirmamos la "Declaración
de Kimberly y el Plan de Implementación de los Pueblos
Indígenas sobre el Desarrollo Sostenible" que se acordó
en Johannesburgo durante la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible en septiembre del 2002.
18. Resolvemos mantener nuestras
relaciones ancestrales e históricas con nuestras tierras y
aguas, afirmando nuestros derechos inherentes e inalienables sobre
las mismas.
19. Resolvemos que mantendremos,
fortaleceremos y apoyaremos los movimientos, luchas y campañas
de los Pueblos Indígenas sobre el agua, realzando el papel de
los ancianos, mujeres y juventud indígena para la protección
del agua.
20. Procuraremos establecer un Grupo
de Trabajo de los Pueblos Indígenas sobre el Agua, que
facilitará la creación de vínculos entre los
Pueblos Indígenas, proporcionando asistencia técnica y
jurídica a las comunidades indígenas que necesiten este
tipo de apoyo en sus luchas para el derecho a la tierra y al agua.
Alentaremos la creación de otros grupos de trabajo similares
al nivel local, nacional y regional.
21. Refutamos la validez del modelo,
las políticas y los programas dominantes para el desarrollo
del agua, lo que incluye, entre otros elementos, la propiedad estatal
del agua; la construcción de grandes obras de infraestructura
relacionadas con el agua; la propiedad del agua por instancias
gubernamentales locales, la privatización del agua y su
conversión en una mercancía; el uso del agua como una
mercancía sujeta al comercio; la liberalización del
comercio para los servicios de agua, que no reconocen los derechos de
los Pueblos Indígenas al agua.
22. Apoyamos resueltamente las
recomendaciones de la Comisión Mundial de Represas sobre de
desarrollo del agua y de la energía. Estas recomendaciones
incluyen los valores centrales del informe de esta Comisión,
sus prioridades estratégicas, su "marco de derechos y
riesgos" y el uso de herramientas de evaluación en base a
criterios múltiples para la evaluación de opciones
estratégicas y la selección de proyectos. Su marco de
desarrollo en base a los derechos, lo que incluye el reconocimiento
de los derechos de los pueblos indígenas en el desarrollo del
agua, es un gran aporte a los marcos para la toma de decisiones en
relación con el desarrollo sostenible.
23. Hacemos un llamado a los
gobiernos, organizaciones multilaterales, las instituciones
académicas y las "centros de investigación y
análisis de política pública" ("think
tanks", en inglés)" para que dejen de promover y
subvencionar la institucionalización e implementación
de estas políticas y programas que están en desacuerdo
con las necesidades de los seres humanos y de la naturaleza.
24. Exigimos un alto a los proyectos
de minería, explotación de madera, energía y
turismo, que agotan y contaminan nuestras aguas y territorios.
25. Exigimos que el Banco Mundial, el
Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bancos regionales como el
Banco de Desarrollo Asiático, el Banco de Desarrollo Africano,
el Banco Interamericano de Desarrollo, dejen de imponer la
privatización del agua o "la recuperación total de
costos" como una condición para los nuevos préstamos
a los países en vías de desarrollo o para la renovación
de los mismos.
26. Pedimos que la Unión
Europea deje de promover la liberalización de los servicios de
agua en el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de
la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esto no es acorde
con la política de la Comisión Europea sobre los
Pueblos Indígenas y el desarrollo. No apoyaremos ninguna
política o propuesta proveniente de la OMC o de los acuerdos
regionales de comercio como el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de
América del Norte), ALCA (Área de Libre Comercio de las
Américas), para la privatización y liberalización
del agua y nos comprometemos a luchar contra estos acuerdos y
propuestas.
27. Resolvemos que transmitiremos
nuestros conocimientos y prácticas tradicionales sobre el uso
sostenible del agua a nuestros hijos y las generaciones del futuro.
28. Alentamos a la sociedad en
general para que apoyen y aprenden de nuestras prácticas de
gestión de agua en aras de la conservación del agua en
todas partes del mundo.
29. Hacemos un llamado a los Estados
para que cumplan con sus obligaciones y compromisos en materia de
derechos humanos adquiridos mediante los instrumentos internacionales
vinculantes que han firmado, entre ellos el Convenio sobre los
Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de
Derechos Económicos Sociales y Culturales (PIDESC) y la
Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas
las Formas de Discriminación Racial, así como sus
obligaciones conforme a los convenios en materia ambiental, tales
como el Convenio sobre Diversidad Biológica, el Convenio sobre
el Clima y el Convenio para Luchar contra la Desertificación.
30. Insistimos que las obligaciones
de los Estados en materia de derechos humanos tienen que ser
cumplidas y respetadas por sus organizaciones internacionales de
comercio. Estos derechos humanos vinculantes y obligaciones
ambientales no dejen de existir en el umbral de la OMC o de otros
convenios regionales y bilaterales de comercio.
31. Resolvemos que utilizaremos todos
los mecanismos políticos, técnicos y jurídicos
en los ámbitos nacionales e internacionales para que los
Estados, las corporaciones transnacionales y las instituciones
financieras internacionales rindan cuentas por sus acciones u
omisiones que amenacen la integridad del agua, de nuestras tierras y
de nuestros pueblos.
32. Hacemos un llamado a los Estados
a que respeten el espíritu del Articulo 8(j) del Convenio
sobre Diversidad Biológica en relación con la
conservación de los conocimientos tradicionales sobre los
ecosistemas y exigimos que en los Acuerdos de la Organización
Mundial de Comercio (OMC) se elimine el Acuerdo sobre Aspectos de los
Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio
(ADPIC), en tanto que éste viola los derechos que tenemos
sobre nuestros conocimientos tradicionales.
33. Instamos a los Estados a que
cumplan con los mandatos del Convenio Marco de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático y a que ratifiquen el Protocolo de
Kyoto. Hacemos un llamado para la eliminación de subsidios
financieros estatales sobre la producción y procesamiento de
combustibles fósiles, y para una importante reducción
de las emisiones de gases con efecto invernadero. En este sentido,
llamamos la atención al informe del Panel Intergubernamental
de las Naciones Unidas sobre EL Cambio Climático, que ha
indicado que se necesita reducir de manera inmediata los niveles del
CO2 en un 60% para detener el avance del calentamiento global.
34. Resolvemos que aseguraremos que
se pongan en marcha sistemas de restauración y compensación
internacionales y nacionales con el fin de reestablecer la integridad
del agua y de los ecosistemas.